Con la imagen espectacular de la nevada que cayó en la XXIII edición, el 5 de febrero tendremos la XXIV edición de este bonito Cross. La predicción meteorológica de este año es más favorable.
Quizás su valor organizativo está en el nivel de la excelencia, tiene que competir con todos los demás campeonatos que la coincidencia de fechas hace que sea un galimatías juntar atletas, pero que en Valladolid se consigue.
No baja nunca de los 1300 participantes aproximadamente, entre todas las categoría. Llega hasta el rincón más alejado de la Comunidad de Castilla y León.
Se ponen los autobuses necesarios para convertir este Cross en una auténtica fiesta del atletismo. A pesar de las tormentas que ha sufrido con los temas económicos. La Federación de Atletismo de Castilla y León ha tenido que hacer frente a toda una tormenta de fusiones bancarias… que parece que no debería, pero ha afectado a las financiaciones de toda actividad cultural y deportiva de forma inmediata. A pesar de todo, estarán ahí, como cada año.
Última prueba del calendario ANOC, donde definitamente se cirra el trofeo Seoane Pampín, donde quedan por aclarar algunas cosas todavía.












