Quien escribe esto, primero, siente una admiración cercana a la devoción por los atletas. Les sigo en los cross, les veo sufrir lo indecible, y nos duele a todos cuando algo ajeno al deporte se mete por el medio.
Su vida espartana, si quieren competir en un alto nivel, no les permite hacer una vida que para los demás sería “normal” Los sacrificios son innumerables y sin fin. Y todo por ganar tiempo al tiempo, y hacer de un sufrimiento hasta el límite, un trabajo digno.
Esa dignidad a base de sufrimiento, algunos creen que tiene atajos, creen que además son más listos y se van por el camino del fraude, camino que siempre está lleno, así lo dice la historia, de listillos, pillos y desaprensivos merodeadores, peligrosos para el resto de la sociedad, aunque en su tarjeta brille el título de la sapiencia. Sapiencia siempre copiada, sin aportar nada que no se halla sabido de siempre, mediocres peligrosos que nunca sabemos por que se libran de estar donde merecen. Esa ley que es tan dura para el infractor, se convierte en aire cuando hay que tratar con estos virus, que solo saben emponzoñar la relación normal de los mejores y los menos bueno, que de eso se trata.
Los aficionados, todos, los populares y millones de ciudadanos de a pie, saben de esa dureza, se vuelcan en el elogio y la admiración. Esto no se puede traicionar a sabiendas, no se puede traicionar los sentimientos de todo un colectivo, las ilusiones y el ejemplo que son. Si son algo, es su esfuerzo y el público quien lo hace posible, pero sin lo segundo no hay nada.
Esto que está pasando no me gusta nada. Se destapa una trampa, o posible trampa, y surgen las discordias. A veces con un poso de rabia contenida que hace público algo que al parecer todos saben.
Todos saben… menos nosotros los aficionados, los que admiramos este deporte que tanto nos duele, no nos merecemos esto, no somos culpables.
Que se airee la verdad, que los tramposos se vayan, que la ley sea para todos y que paguen proporcionalmente cada uno su culpa, y que nos dejen tranquilos a los que solo amamos a los atletas por encima de todo. No nos merecemos esto.












